El Destino de la Reina.
Al acercarse su cumpleaños, Katherina Swarowsky conocía su destino. Habiendo perdido a sus padres el día de su nacimiento; la muchacha había sido educada por las criadas bajo una sola idea: cuando cumpliera 16 años, se casaría con el Duque de Cassemira y, uniendo el reino del norte y el reino del sur, se formaría la Alianza Suprema de Dheiqsfield.
Katherina no conoció al Duque hasta el día que llegó a palacio. El día era lluvioso y, entre aquellas pesadas gotas, la muchacha pudo ver a su futuro esposo violando a una plebeya. Teniendo aquella imagen cincelada en su mente, corrió a los aposentos de su tío – el autoproclamado Rey del Sol Naciente- y con lágrimas en el rostro, le imploró que la libere de aquel compromiso.
Luego de un momento que pareció eterno, el Rey se acercó a Katherina y de una cachetada detuvo el llanto de la princesa. Un hilo de sangre apareció por sus labios.
- No dejaré que una chiquilla como tu arruine todo lo que he planeado – empezó a hablar el rey – eres igual de estúpida que tus padres. - Se quedó en silencio un momento y continuó – tu madre estaba débil por el parto y tu padre nunca fue hábil con la espada. Acabar con ellos fue tan fácil...
Katherina no dijo nada. Mientras el rey se perdía en sus recuerdos, la muchacha tomó la manga de sus vestiduras y limpió la sangre que salía de su boca.
- ¡Vete! – le gritó el rey volviendo en sí – ¡Vete antes que me arrepienta de todo y me encargue que pases la noche con tus padres!
Katherina salió de la habitación en dirección a sus aposentos. Una idea acababa de germinar en su mente y la tuvo despierta toda la noche. Cuando salió el sol, la muchacha se sentía completamente decidida.
Luego de la boda real y habiéndose asegurado que el duque ingiriera una cantidad considerable de alcohol, tomó a su nuevo esposo y lo llevó a su habitación.
Su plan se realizó a la perfección. Aprovechando la debilidad que tenia aquel hombre producto del alcohol, lo arrastró hasta el balcón y lanzó al inconsciente hombre contra el jardín real. Su cuerpo cayó encima de las rosas plantadas en honor a su madre y el rojo de estas se mezcló con el rojo de la sangre.
Mientras la chica miraba el cadáver de su esposo, su criada entró a su habitación y le informó que la otra parte de su plan se había realizado con éxito.
La mañana siguiente llegó con novedades: el rey, luego de la celebración, había sido envenenado y su asesino había escapado. Asimismo, el cadáver del duque había sido encontrado mientras los lobos se peleaban por los restos.
Katherina Swarowsky fue coronada como Reina de la Alianza Suprema de Dheiqsfield dos meses después. Reinó por 60 años. Al morir, Katherina le pidió un favor a la muerte: conocer a sus padres. Y la muerte se lo concedió.
Luego de un momento que pareció eterno, el Rey se acercó a Katherina y de una cachetada detuvo el llanto de la princesa. Un hilo de sangre apareció por sus labios.
- No dejaré que una chiquilla como tu arruine todo lo que he planeado – empezó a hablar el rey – eres igual de estúpida que tus padres. - Se quedó en silencio un momento y continuó – tu madre estaba débil por el parto y tu padre nunca fue hábil con la espada. Acabar con ellos fue tan fácil...
Katherina no dijo nada. Mientras el rey se perdía en sus recuerdos, la muchacha tomó la manga de sus vestiduras y limpió la sangre que salía de su boca.
- ¡Vete! – le gritó el rey volviendo en sí – ¡Vete antes que me arrepienta de todo y me encargue que pases la noche con tus padres!
Katherina salió de la habitación en dirección a sus aposentos. Una idea acababa de germinar en su mente y la tuvo despierta toda la noche. Cuando salió el sol, la muchacha se sentía completamente decidida.
Luego de la boda real y habiéndose asegurado que el duque ingiriera una cantidad considerable de alcohol, tomó a su nuevo esposo y lo llevó a su habitación.
Su plan se realizó a la perfección. Aprovechando la debilidad que tenia aquel hombre producto del alcohol, lo arrastró hasta el balcón y lanzó al inconsciente hombre contra el jardín real. Su cuerpo cayó encima de las rosas plantadas en honor a su madre y el rojo de estas se mezcló con el rojo de la sangre.
Mientras la chica miraba el cadáver de su esposo, su criada entró a su habitación y le informó que la otra parte de su plan se había realizado con éxito.
La mañana siguiente llegó con novedades: el rey, luego de la celebración, había sido envenenado y su asesino había escapado. Asimismo, el cadáver del duque había sido encontrado mientras los lobos se peleaban por los restos.
Katherina Swarowsky fue coronada como Reina de la Alianza Suprema de Dheiqsfield dos meses después. Reinó por 60 años. Al morir, Katherina le pidió un favor a la muerte: conocer a sus padres. Y la muerte se lo concedió.
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