La Hoja en Blanco.
Pocas veces, durante mi vida escribiendo historias, me he topado con un enemigo más cruel y más pasivo que la hoja en blanco; aquel pedazo de papel que te mira juzgando porque, de todas las palabras que dan vueltas en tu mente, no encuentras la apropiada para iniciar.
Y es que logra paralizarte. Sabes que no existe - ni existirá - el inicio perfecto para una historia y aún así te empeñas en encontrar esa palabra que hará que las demás caigan en su lugar como una partida de Tetris.
Te tomas segundos, minutos, horas viendo aquella hoja sintiéndote frustrado porque ¿Cómo es posible que esa cosa inerte pueda ganarte? Y junto con esta pregunta, nacen muchas más que te empiezan a paralizar y te pones ansioso y tus manos empiezan a sudar frio y la cabeza empieza a dolerte y de golpe cierras la laptop, te alejas y no quieres volver a enfrentarte a ella.
Ok. Tal vez soy muy fatalista. Al final del día sigue siendo un pedazo de papel. La verdad es que no le tienes miedo al papel sino a lo que representa.
Te tomas segundos, minutos, horas viendo aquella hoja sintiéndote frustrado porque ¿Cómo es posible que esa cosa inerte pueda ganarte? Y junto con esta pregunta, nacen muchas más que te empiezan a paralizar y te pones ansioso y tus manos empiezan a sudar frio y la cabeza empieza a dolerte y de golpe cierras la laptop, te alejas y no quieres volver a enfrentarte a ella.
Ok. Tal vez soy muy fatalista. Al final del día sigue siendo un pedazo de papel. La verdad es que no le tienes miedo al papel sino a lo que representa.
¿Me quedé sin ideas? ¿Aquella última historia que escribí fue la última? ¿De aquí en adelante todo lo que escriba será basura? ¿Todo lo que he escrito es basura? ¿Escogí bien mi carrera? ¿Seré otro ejemplo de sueño truncado? ¿Seré otro más en el mundo que creyó seguir el camino correcto y solo se lanzó al vacío?
Si. Esas son las preguntas que me paralizan y me ponen ansioso. Me hacen sentir inútil en lo único en lo que creo ser útil. ¿Cómo puedo seguir volviendo a aquella página en blanco si me empuja al mismo lugar?
La respuesta exacta no la tengo. Creo que nunca la tendré.
Si. Esas son las preguntas que me paralizan y me ponen ansioso. Me hacen sentir inútil en lo único en lo que creo ser útil. ¿Cómo puedo seguir volviendo a aquella página en blanco si me empuja al mismo lugar?
La respuesta exacta no la tengo. Creo que nunca la tendré.
Más que algo racional, se convierte en un deseo. Quiero creer que nunca he sido una persona que se rinde y, cuando me enfrento a aquel enemigo, siempre volveré a la lucha por mi deseo de no rendirme. ¿Y qué si esas preguntas vuelven? Se van a ir en cuanto escriba la primera palabra.
¿Y si no se van? Escribo más. A veces me sorprende a mí mismo cuantas historias han tenido como inspiración aquellas preguntas. Obviamente no voy a escribirlas directamente pero, si sabes leer entre lineas, ahí las puedes encontrar.
Sinceramente, es la primera vez que escribo esas preguntas. Verlas ahí, tan divertidas y alegres dando vueltas en esta hoja me provocan una sensación que no es enojo pero se acerca. Llegan a condicionar tantas oportunidades que he tenido para escribir y ellas ni lo saben. Solo sonríen como siempre lo han hecho y me miran murmurando entre ellas mientras yo intento escribir.
Ya que estamos en este proceso déjame contarte un secreto: esta es la primera vez que escribo algo sin que ellas den vueltas en mi mente. Tengo la impresión que leerlas aquí les ha quitado un poco de su poder. Aún las veo murmurar y señalarme pero, para variar, no me interesa lo que estén diciendo.
En este punto debo aclarar que si termino historias. Son más las que se quedan esperando la palabra perfecta pero, de vez en cuando, cae una afortunada y no paro hasta escribir todo lo que tengo. Termino agotado y cansado. Y feliz. Logré enfrentarme a ese enemigo inerte y salir victorioso. Me encantaría que fuera al revés; que fueran más las historias que llegan a buen puerto y menos las víctimas ante mi batalla fallida contra la hoja en blanco.
Y es por eso que aparece este blog.
No es solo una intención poética de oficializar mis ganas de ser escritor. Es darle un campo de batalla a mi lucha interna; es prometerme que más historias llegaran a buen puerto y serán publicadas aquí; es luchar constantemente contra ese enemigo inerte y asegurarme que saldré victorioso.
Así que ya sabes. Una historia publicada aquí no solo significa un nuevo post que leer. Más que eso, es otra victoria ante ese enemigo inerte que por mucho tiempo me ha tenido paralizado. Y ahora, por fin, me determino a ganarle. Y sí. Terminaré agotado y cansado. Y feliz.
Y es por eso que aparece este blog.
No es solo una intención poética de oficializar mis ganas de ser escritor. Es darle un campo de batalla a mi lucha interna; es prometerme que más historias llegaran a buen puerto y serán publicadas aquí; es luchar constantemente contra ese enemigo inerte y asegurarme que saldré victorioso.
Así que ya sabes. Una historia publicada aquí no solo significa un nuevo post que leer. Más que eso, es otra victoria ante ese enemigo inerte que por mucho tiempo me ha tenido paralizado. Y ahora, por fin, me determino a ganarle. Y sí. Terminaré agotado y cansado. Y feliz.
No te rendiste... Es lo importante..
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