Una Travesía Personal.
La primera vez que fui al cine descubrí la magia. Como niño, ver a Spiderman ir de un lado al otro sin saber cómo lo hacía me abrió la mente a un mundo de eventos extraordinarios que me dejaron una cosa cierta: aquello era magia.
Cuando terminé mis estudios básicos llegó aquella pregunta tan pesada: ¿Qué debo estudiar? ¿Debía buscar aquella fórmula secreta que me permitiría hacer magia o sentarme en el mundo terrenal y ceder ante lo convencional? En esa pregunta, marqué B.
Dediqué varios años de mi vida al derecho. Fue una experiencia en la que descubrí mucho sobre mis límites y objetivos. Además, aprendí sobre el individuo y las reglas en sociedad. Buscando cimentar lo aprendido, ingresé como practicante a un consultorio jurídico universitario. Hice lo mejor que pude y - quiero creer - ayude a que el mundo sea más liviano para algunas personas. Al concluir la carrera no me arrepentí de nada. Dí una última mirada a mi facultad y avancé.
Dentro de mi época jurídica descubrí un gran gusto por el ingles. El comunicarme con personas de otros lugares y conocer sus historias abrió una nueva fascinación. Con todo esto, trabajar como asistente de docente se sintió un movimiento orgánico y, al terminar derecho, convertirme en docente de ingles fue el siguiente paso natural. Mis ganas de siempre aprovechar cada oportunidad presente me llevaron a trabajar como cajero en un supermercado de EE.UU. Conocer un nuevo mundo de la forma cómo lo hice alimentó aquella fascinación. El ingles siempre será un area de mi vida que atesoraré con gusto y guardo las esperanzas de nunca dejar de aprovecharlo.
En todo este increíble viaje, la magia siempre fue un punto que se quedó pendiente en mi historia. Quería hacer magia. (Para este momento, ya había entendido el secreto detrás de Spiderman). Motivado por todo lo que aprendí, descubrí que lo que realmente me llama la atención y me apasiona - de forma visual o literaria - es el contar historias. Luego de mucha lucha interna y externa, decidí qué haría magia. ¿Cómo? Estudiando. No. No me fui a Hogwarts a estudiar. Aspiré a algo más cerca (y más real).
Cinematografía se siente la culminación y el inicio de un gran viaje. Logré aprender muchas habilidades que me llevan a vivir esta carrera de forma satisfactoria y siempre estaré agradecido por eso. Asimismo, cada día descubro algo nuevo e increíble que - la verdad - no puedo esperar a aplicar en el mundo.
Y así termina y comienza mi historia; aquella en la que un niño quería hacer magia y tuvo que crecer, aprender, madurar y vivir para descubrir la formula secreta.
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