Un Extraño en el espejo.
Te miras al espejo, sonríes y, casi sin pensarlo, no reconoces a la persona que te esta mirando. Ves que reaccionan igual , que hacen las mismas muecas y que te mira con la misma incredulidad pero, por más que lo intentas, sigues viendo a un extraño en tu reflejo.
¿Te ha pasado? Si la respuesta es si… ¿Porqué?
No planeo responderte esa pregunta. Cada persona puede ser un mundo y tus razones has de tener para pensar que tu reflejo es un extraño. Creo que los motivos pueden ser variados y depende mucho de la vida que estes llevando.
Grandes cambios, enseñanzas, golpes y lecciones pueden provocar que no reconozcas a ese reflejo y que, cuando te topas con el, le mires con incredulidad. Me pasa cada poco tiempo y - tengo la impresión - me va a pasar toda la vida.
Es como ver las cosas a través de una mampara. De pronto ves aquella cicatriz en tu vida y no te acuerdas de haberla vivido, ves aquel golpe y la secuela que dejó sin que seas consciente, ves aquellas marcas de lágrimas que no recuerdas haber llorado y te preguntas de donde salió toda esa vida que no eres completamente consciente de haber vivido.
La verdad en situaciones como esta - creo yo - tienes dos opciones: o las tomas como un héroe y llevas a tu nuevo Yo como una bandera de orgullo o lo niegas, lo rechazas y reniegas de cada lágrima, golpe y grieta que veas en tu vida. Todo dependerá de que tan impactado te deje lo que ves en aquel espejo.
Cada cierto tiempo - más próximo de lo que podría admitir - me veo en el espejo y veo todas esas marcas en mi vida. A algunas las reconozco, las abrazo y les doy un lugar donde descansar y recuperarse. Esas son las que tomo orgulloso y convierto en un estandarte de libertad.
Luego se encuentran aquellas que no quieren curarse. Intentar tocarlas las hace más profundas e intentar ocultarlas hace que el dolor sea más visible. Las miras con incredulidad; ¿Cómo dejaste que te pasaran? ¿Cuándo te golpeaste tan fuerte que la marca se hizo permanente? ¿Quién te golpeo de tal forma? Y así las preguntas se siguen acumulando y tu sigues sin aceptarlas.
Tal vez estoy exagerando. Tal vez aceptas cada golpe de la vida y los llevas a todos como estandarte de orgullo ante lo nuevo que te llega. Tal vez has logrado superar cada momento y, cuando te miras al espejo, ves aquella persona que te has convertido y, con satisfacción, le aplaudes y le das el reconocimiento que merece.
No digo que haya que hacerlo. Yo no lo hago. Yo soy del grupo de personas que mira al espejo y siempre verá un extraño devolviéndole la sonrisa. A veces por buenas razones, a veces por malas; pero siempre veo algo nuevo que me hace crear una nueva versión de mí.
Y es que he creado cierta predisposición a ser una persona consciente de sus hechos que, cuando descubro aquellas marcas de momentos en la vida que no recuerdo, me hace dudar de todas aquellas verdades que he consolidado como mías.
Tal vez el secreto esta en mirar más allá de esas marcas y buscar ver la imagen completa. Observas más allá de las heridas, los golpes, las marcas y las lágrimas que alguna vez botaste y que provocaron tantos cambios en ti que te crees irreconocible.
Sigues ahí, de eso no hay duda. Sigues presente y sigues viviendo. Con todo lo que la vida te ha tirado encima, cada día decides seguir aquí y darle una nueva oportunidad a la vida para sonreírte.
Con el tiempo - y con lo escrito aquí - me he convencido a mí mismo que esa persona extraña en el espejo siempre será la versión más fuerte que podrás ser. Es aquella que ha vivido, llorado, sufrido y que aún así es capaz de sonreírte.
Un consejo, la siguiente vez que la veas, devuélvele la sonrisa. Te lo agradecerá.
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