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Mostrando entradas de octubre, 2021

Modo Automático

¿No te ha pasado que, de golpe, sientes que un día llegó, se fue y no hiciste nada? De pronto lo más importante que hiciste en ese momento fue respirar y no hay ningún logro que te haga sentir realizado o satisfecho con tu vida. Miras a todo ese tiempo atrás y tienes duda en reconocer si fue un minuto, una hora o un día. Es decir, sabes que pasó el tiempo porque el reloj te lo dice; pero para ti, muy dentro tuyo, con las justas has logrado vivir.  A este periodo de tiempo siempre le he llamado el Modo Automático.  Siempre me ha parecido curiosa la habilidad que tenemos para darle importancia a los eventos más vacíos de la vida. De nada sirve sí tuviste una semana productiva y llena de actividades. Un día los fantasmas de tu mente ganan y pueden poner en tela de juicio todo tu progreso.  Soy - casi - un experto en esta situación. Después de todo, viví en automático por casi 10 años. ¿Durante todo ese periodo logré cosas? sí. ¿Soy consciente de ello? no.  Existe este p...

La Caja de Cristal.

Había una vez un niño encerrado en una caja de cristal. La caja se encontraba rodeada de oscuridad y, por mas que lo intentara, no lograba ver más allá de su propio reflejo. De gritar pidiendo ayuda se había cansado hace mucho tiempo y, al ver que no llegaba nadie, lo había dejado de intentar. Tampoco la podía romper. Sin importar que tan fuerte golpeara, la caja se mantenía igual y el, en su resignación, solo la contemplaba, derrotado.  Las lagrimas hace tiempo se le habían acabado y solo se dedicaba a ver su propio reflejo en el vidrio.Así fue como aprendió que tenía los ojos dormidos y el cabello alborotado; que sus manos eran grandes y sus orejas, no; que su sonrisa era bonita y que aquellas lagrimas habían dejado una marca en su rostro que, aunque quería, no podía borrar. Cierto día que miraba a la oscuridad, algo cambió. Un hombre apareció. Era mucho mas grande de lo que aquel niño se hubiera imaginado que alguien podría ser y, aunque se mantenía encorvado...

La Hoja en Blanco.

Pocas veces, durante mi vida escribiendo historias, me he topado con un enemigo más cruel y más pasivo que la hoja en blanco; aquel pedazo de papel que te mira juzgando porque, de todas las palabras que dan vueltas en tu mente, no encuentras la apropiada para iniciar. Y es que logra paralizarte. Sabes que no existe - ni existirá - el inicio perfecto para una historia y aún así te empeñas en encontrar esa palabra que hará que las demás caigan en su lugar como una partida de Tetris. Te tomas segundos, minutos, horas viendo aquella hoja sintiéndote frustrado porque ¿Cómo es posible que esa cosa inerte pueda ganarte? Y junto con esta pregunta, nacen muchas más que te empiezan a paralizar y te pones ansioso y tus manos empiezan a sudar frio y la cabeza empieza a dolerte y de golpe cierras la laptop, te alejas y no quieres volver a enfrentarte a ella. Ok. Tal vez soy muy fatalista. Al final del día sigue siendo un pedazo de papel. La verdad es que no le tienes miedo al papel sino a lo que ...

El fin de semana.

Mario abrió los ojos. Casi todo era oscuridad. Por la ventana se colaba un rayo de luz de algún faro distante que no lograba iluminar la habitación y solo resaltaba mucho más las sombras ya existentes. Suspiró. No quería despertarse. Le había costado tanto dormir que el despertarse tan temprano aún a pesar del cansancio le parecía irónico. Había dormido... ¿Cuánto tiempo había dormido? No lo sabía pero, si superaba las 3 horas, iba a ser un nuevo récord. Con las fuerzas que logró obtener se levantó lentamente de la cama y se sentó en el borde. Bostezó. Y sonrió. Su cuerpo estaba cansado. Él sabía eso. Pero su mente... Su mente era la que mandaba y, según su criterio, ya había dormido lo suficiente. Tanteando en la oscuridad estiró su mano hasta la mesa de noche y tomó su celular. Entrecerrando los ojos lo prendió y vio la hora: 5:00 am. Si lo pensaba ese era otro récord, solo que no tan positivo. Había dormido media hora. Volvió a suspirar, esta vez más f...

El Gato.

Carlos entró a su departamento deseando que el día terminara. Había tenido 6 entrevistas de trabajo y todas habían concluido con un “No nos llames. Nosotros te llamaremos”. Venía viviendo este trámite hace dos semanas y nadie le había llamado. Entendía el mensaje. Arrastrando los pies caminó hasta el mueble más cercano y cayó sobre el. Cómo pudo se quitó la corbata, respiró, cerró los ojos y suspiró lentamente. -¿Alguna novedad? - le preguntó una voz. -Nada- respondió Carlos sin abrir los ojos - lo mismo de siempre. - Oh, bueno... - dijo la voz - seguro mañana tendrás más suerte Carlos sonrió. Abrió la boca para agradecerle al dueño de la voz por las esperanzas cuando cayó en cuenta: el vivía solo... ¿De quién era la voz? Con mucha precaución abrió los ojos y vio a su alrededor. Casi nada había cambiado. Todo seguía exactamente igual... con una pequeña diferencia. Frente suyo, encima de la mesita de centro que su madre le había regalado, un gato plomo l...

El Destino de la Reina.

Al acercarse su cumpleaños, Katherina Swarowsky conocía su destino. Habiendo perdido a sus padres el día de su nacimiento; la muchacha había sido educada por las criadas bajo una sola idea: cuando cumpliera 16 años, se casaría con el Duque de Cassemira y, uniendo el reino del norte y el reino del sur, se formaría la Alianza Suprema de Dheiqsfield. Katherina no conoció al Duque hasta el día que llegó a palacio. El día era lluvioso y, entre aquellas pesadas gotas, la muchacha pudo ver a su futuro esposo violando a una plebeya. Teniendo aquella imagen cincelada en su mente, corrió a los aposentos de su tío – el autoproclamado Rey del Sol Naciente- y con lágrimas en el rostro, le imploró que la libere de aquel compromiso. Luego de un momento que pareció eterno, el Rey se acercó a Katherina y de una cachetada detuvo el llanto de la princesa. Un hilo de sangre apareció por sus labios. - No dejaré que una chiquilla como tu arruine todo lo que he planeado – empezó a hablar ...

Una Travesía Personal.

La primera vez que fui al cine descubrí la magia. Como niño, ver a Spiderman ir de un lado al otro sin saber cómo lo hacía me abrió la mente a un mundo de eventos extraordinarios que me dejaron una cosa cierta: aquello era magia.  Cuando terminé mis estudios básicos llegó aquella pregunta tan pesada: ¿Qué debo estudiar? ¿Debía buscar aquella fórmula secreta que me permitiría hacer magia o sentarme en el mundo terrenal y ceder ante lo convencional? En esa pregunta, marqué B.  Dediqué varios años de mi vida al derecho. Fue una experiencia en la que descubrí mucho sobre mis límites y objetivos. Además, aprendí sobre el individuo y las reglas en sociedad. Buscando cimentar lo aprendido, ingresé como practicante a un consultorio jurídico universitario. Hice lo mejor que pude y - quiero creer - ayude a que el mundo sea más liviano para algunas personas. Al concluir la carrera no me arrepentí de nada. Dí una última mirada a mi facultad y avancé.  Dentro de mi época jurídica desc...